La Negra

Estoy escribiendo esto mientras mi perra más vieja, una labrador negro de 13 años, duerme  a mi lado. En la mañana, ella despertó en un hospital y sin nosotros. Y la mañana anterior a esa, también despertó en una jaula, con suero  agarrado a una de sus venas y ciega. Hoy que fuimos  por ella,  lo que menos parecía emocionarle era vernos, más bien estaba ansiosa por irse al carajo de ahí.  Su veterinaria, (una niña paciente, cariñosa  y ruda que dice las verdades sin endulzar y por eso la queremos) la revisó apenas llegamos a casa.  Al parecer, aunque los resultados lleguen hasta dentro de un par de días, la Negra (a la que le pusimos así en un intento de no encariñarnos con ella, la noche que nos adoptó, mientras deambulaba hambrienta por nuestra calle) tiene todos los síntomas de un cáncer tremendo, que ha atacado para luego quedarse dormido,  al menos por el momento. De alguna manera, esta vieja ha logrado recuperarse y regalarnos tiempo extra.Y aunque la incertidumbre es cuánto, la casa se siente completa de nuevo con ella aquí.

Yo escribo esto y no sé que hacer, cómo comportarme con alguien a quien se le ha activado la cuenta regresiva, alguien a quien quiero tanto. Si estoy demasiado tiempo a su lado parece hartarse un poco de mí ( no sabemos qué fue en su otra vida, pero apenas está acostumbrándose a las caricias y el contacto humano ). Y aparentar que todo es como siempre tampoco parece funcionar. Ella duerme, y mueve la cola y come, y a mi se me destroza algo adentro al pensar que, tal vez sean pocos los días en que este departamento tenga su presencia. También me siento inútil y el tiempo se me vuelve una gelatina, pues sólo estamos a la espera de dos señales, cualquiera que llegue primero:

a) Los estudios en donde diga qué es lo que le ocurre y si es tratable o no

b) que le vuelva a dar algún ataque como el anterior, en donde apenas pueda caminar, pierda la vista de nuevo y todos sus ganglios se le inflamen como pelotas de tenis enterrándose en su cuerpo.

Yo la acarició y le digo que por favor, por favor,  si en algún momento ya es su hora, me lo haga saber; para no hacerla pasar por agujas, médicos y soledad de nuevo. Pero sé que no me entiende, y que no tardará en irse de mi lado porque está comenzando a hartarse de mi cercanía y melodrama.

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